Luz en el desierto

He vendido mi alma a un sueño
Y no sé si cargo con mi cruz,
Si he perdido mi fe entre las dunas.
Hay una luz tan cerca como lejos,
Que baja y sube.
Que me hace perder el control.
Podría jurar que me obliga a seguirla.
Hay veces que soy yo quien tira
Del hilo de seda que nos une.
La más ligera brisa podría romperlo
Y dividirnos y partirnos en mil pedazos.
Pero el hilo de seda aguanta entre la arena.
Hay días en que la luz roza mi piel
Con mil caricias de fuego
Y un instante después
Me mece en la más profunda oscuridad.
Aún arropada por el más negro frío
Puedo sentirla dentro de mí.
Hace tanto que eres la luz de mi vida,
Que me quedaría ciega sin ti.
Y sólo soy el juguete favorito
En manos de una niña caprichosa.

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